Inmigrantes del más diverso origen llegados al país en la primera mitad del siglo pasado dieron a la Argentina un inconfundible sello universalista, plural. Buscaban un horizonte de oportunidades, de sosiego y de respeto donde forjarse un futuro nuevo.
Venían con sus tradiciones, su lengua y, sobre todo, su fe. Del clima de paz y libertad propicio para un pleno desarrollo social y espiritual que aquí los esperaba, hay sobrados testimonios en la Argentina del presente. Uno de ellos es la pluralidad de credos.
Hoy coexisten armoniosamente en el país más de 2.500 cultos oficialmente reconocidos. La Secretaría de Culto de la Nación es el vínculo natural entre el gobierno nacional y cada una de esas organizaciones de la fe.
En la Argentina existe una amplia libertad de cultos garantizada en el artículo 15 de la Constitución Nacional, aunque el Estado reconoce un carácter preeminente a la Iglesia Católica, que cuenta con un estatus jurídico diferenciado respecto al del resto de iglesias y confesiones: según la Constitución argentina, el Estado Nacional debe sostenerla y según el Código Civil, es jurídicamente asimilable a un ente de derecho público no estatal. Esto no eleva al catolicismo al estatus de religión oficial de la República.
El Vaticano y Argentina tienen firmado un concordato que regula las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica. Según las últimas cifras registradas, se estima que un 88% de los argentinos han sido bautizados como católicos, de los cuales el 18,5% son practicantes. El 35% no concurre a la iglesia.
La religión católica en Argentina tiene fuertes vínculos con las creencias en torno a las vírgenes, en especial la Virgen de Luján, en la Provincia de Buenos Aires.
Los grupos evangélicos son los de mayor crecimiento en la actualidad, y cuentan con 15.000 templos y unos 4 millones y medio de seguidores.
Se calcula que Argentina alberga una cifra cercana a los 2 millones de musulmanes a lo largo y a lo ancho de todo su territorio. En algunas provincias del norte argentino, residen numerosas familias de origen árabe que inmigraron a Argentina muchos años atrás. La construcción de la nueva mezquita en el elegante barrio de Palermo ha constituido un hito especial que puso a Islam en las páginas principales de los medios de información. Los gastos efectuados en el proyecto se elevan a aproximadamente veintidós millones de dólares. El Centro se compone de una variedad de instalaciones. La Secretaria de Culto del Ministerio de Relaciones Exteriores, y Culto ha emitido una resolución mediante la cual se registra el Centro Islámico Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas Rey Fahd como una institución religiosa.
La población judía es en la actualidad de 230.000 personas, la más grande de América Latina. Hay 180.000 judíos en Buenos Aires, 20.000 en Rosario, y comunidades más pequeñas en Córdoba (9.000) y en Santa Fe (4.000). Los judíos también residen en áreas rurales. La mayoría de los judíos de Argentina es ashkenazí, con las raíces en Europa Central y Oriental. Cerca del 15% es Sefardí, descendientes de inmigrantes de Siria, Turquía y África del norte. La bomba que devastó el centro de comunidad judía de Buenos Aires (el asiento de DAIA y de AMIA) en julio de 1994 costó 86 vidas. Judíos y no judíos. También destruyó los archivos de la comunidad de 100 años. Este ataque siguió al de la bomba de la embajada israelí en Buenos Aires en 1992. Mucha crítica se ha dirigido contra el gobierno y el presidente argentino por no hacer el esfuerzo suficiente para aclarar estos ataques terroristas.
Otras comunidades religiosas: cristiana ortodoxa, espiritista. Existen asimismo creencias populares de carácter religioso muy difundidas, como el culto a la Difunta Correa o el Gauchito Gil.