La denominada Cumbre del MERCOSUR que se llevó a cabo el pasado lunes en Tucumán Argentina dejó expuesto en un documento final el cuestionamiento a los países europeos por "no reconocer el principio de reciprocidad histórica".
La XXXV Cumbre del Mercosur concluyó con un documento que critica el endurecimiento de la política europea hacia los inmigrantes, pero sin convocar a medidas de represalia, como proponían las posturas más duras. Durante las deliberaciones de los mandatarios, la inmigración en Europa fue sólo uno de los temas tratados, junto al encarecimiento mundial de los productos primarios de origen agropecuario y los combustibles.
El documento anteriormente mencionado cerró el plenario de jefes de Estado en San Miguel de Tucumán, donde todos los Estados componentes del Mercado Común del Sur, lamentaron que "las naciones tradicionalmente generadoras de corrientes migratorias que en la actualidad son receptoras de inmigrantes, no reconozcan en base al principio de reciprocidad histórica, la responsabilidad compartida entre los países de origen, tránsito y destino de los flujos migratorios".
La presidenta Cristina Fernandez de Kirchner reprochó las actuales políticas que se ejercen en Europa y cerró la Cumbre con una fuerte crítica a la Unión Europea por la política de retorno aprobada días atrás en el viejo continente.
A su vez, recordó la apertura que tuvo la región el siglo pasado con los inmigrantes europeos y exigió que se manejen los mismos parámetros.
"Tenemos más de dos millones de inmigrantes que viven en nuestro país", recordó la mandataria y convocó a Europa a implementar las mismas medidas que se tomaron durante el último siglo en los países de la región.
"Estamos convencidos de que podemos tener complementariedad con todos nuestros vecinos por medio de incentivos parejos y con un sistema financiero y bancario equilibrado para que podamos articular políticas a partir de nuestras potencias y de nuestras economías regionales", aseveró la jefa de Estado.
Comentarios
cumbre del mercosur
Como siempre, tanto Chaves como Fernández, presidentes de Venezuela y Argentina, ostentan su necesidad de patotear al resto del mundo.
Obviamente la emigración de nuestros países es cada vez mayor, ya que vivir, por ejemplo, en Buenos Aires, desde que asumieron los Kirchner, es una cuestion de suerte. Suerte de que no te asalten y te maten, suerte de que no te atropellen cuando cruzás, suerte de resistir la inflación y por sobre todas las cosas, suerte de aguantarlos!!
Es obvio que la inmigración masiva altera la economía de un país. Y en lugar de criticar las políticas migratorias del resto del mundo, particularmente los dos presidentes nombrados, debieran ocuparse de otorgar la seguridad y tranquilidad en nuestros países como para que no necesitemos huir. salu2!!