En el Congreso de la Nación exactamente a las 15.15 horas, juró en su cargo la nueva mandataria argentina, recibiendo la banda presidencial y el bastón de mando de manos de su marido, el presidente saliente Néstor Kirchner.
El marco familiar se vio resaltado con la presencia de sus hijos en el Congreso, quienes no habían asistido a la asunción de Néstor Kirchner en el momento, y de su madre.
Su discurso estuvo teñido de elogios para su predecesor y con momentos emotivos, como la mención a los Derechos Humanos, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, el recuerdo a los dos atentados internacionales, las relaciones con Uruguay y la recuperación de Malvinas.
El Congreso, de fiesta y embanderado, se llenó de papelitos a su entrada. Vestida completamente de blanco y en consonancia con el azul, blanco y celeste del presidente, lució un elegante estilo de acuerdo a las circunstancias. Es la primera presidenta electa a través del voto popular y como hecho histórico la primera mujer que recibe el mando de manos de su marido.
Ante la Asamblea Legislativa pronunció un mesurado discurso marcando el balance positivo de la gestión anterior. Comprometió la continuidad de programas y proyectos, la defensa de la gestión que comenzó el 25 de mayo de 2003 y la promesa de corregir “lo que haya que corregir”. Declaró que viene a “representar los intereses de los argentinos” en épocas de globalización.
No olvidó de recordar que la diferencia de votos con la candidata Elisa Carrió, del 22.5%, fue casi la misma que consiguió su marido como parte del proyecto político y que lo llevara al poder en esa ocasión.
No consideró a ésta una victoria definitiva, ya que “siempre va a faltar la victoria definitiva mientras haya un pobre en la patria”, dando un tono de justicia social al discurso.
"Saldamos una deuda que teníamos con los argentinos: dar una Corte Suprema que no nos avergonzara, honorable. Falta que también abordemos el resto del Poder Judicial, la reforma que debemos darle, para que la sociedad vuelva a sentir la justicia como un valor reparador y equilibrador. Y que también será el valor seguridad".
Centró su proyecto en cuatro capítulos fundamentales: las instituciones, la sociedad, el modelo económico de la acumulación con inclusión social y la inserción en el mundo.
Recordó la presión permanente de los organismos internacionales durante su labor como legisladora y la anulación de obediencia debida, punto final e indultos ante la mirada de las Abuelas, Madres de Plaza de Mayo y los sobrevivientes.
Convocó a una escuela pública diferente y responsable y llamó a padres, alumnos y docentes a trabajar a favor de la educación. Apuesta también a la ciencia y tecnología con la elevación al rango de Ministerio del sector.
Agradeció la presencia de Brasil, Ecuador, Bolivia, Paraguay y Venezuela en la firma del acta fundacional del recién creado Banco del Sur.
También recordó que Venezuela está a punto de su incorporación al MERCOSUR, para “cerrar así la ecuación energética de América”.
Se refirió al conflicto con Uruguay por la implantación de la pastera agradeciéndole la presencia a Tavaré Vázquez en la asunción presidencial, aunque recordó el origen del conflicto, prometió "honestidad" y puso todas las expectativas en circunscribir el diferendo en el Tribunal Internacional de La Haya.
Otros temas importantes: el pedido de ayuda del presidente francés por la liberación de la franco-colombiana Ingrid Betancourt, cuya madre estaba presente en el recinto. "Allá estará la Argentina ayudando para que sea posible".
El terrorismo internacional: "Es un mundo más inseguro, más injusto. Hemos vivido los argentinos los ataques del terrorismo global, la lucha en la que estamos comprometidos tampoco nos debe llevar a justificar que por temor incurramos a la violación de los derechos humanos".
Refiriéndose a las Malvinas argentinas, destacó un "reclamo irrenunciable e indeclinable a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas".
Por último se refirió a una condición de género: "Sé que falta mucho, que tenemos que profundizar algunas cosas y corregir otras, y sé que lo vamos a hacer. Sé que tal vez me cueste más por ser mujer. Siempre nos va a costar más, pero creo tener la fuerza para poder hacerlo”. Y citó dos ejemplos importantes en su vida: los de Eva Perón y los de las presentes Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, llamándolas “las madres y abuelas de la Patria”.
Luego se realizó en la Casa de Gobierno el juramento de los Ministros que integrarán sus gabinetes. Entre los asistentes de toda América y el mundo, se encontraron los Luiz Inácio Lula Da Silva, de Brasil; Rafael Correa, de Ecuador; Nicanor Duarte Frutos, de Paraguay; Tabaré Vázquez, de Uruguay; Evo Morales, de Bolivia; Michelle Bachelet, de Chile; Hugo Chávez, de Venezuela; Alvaro Uribe, de Colombia, y José Manuel Zelaya Rosales, de Honduras.
También participaron el príncipe Felipe de Asturias; el primer ministro de Francia, Francois Fillon; y los titulares del FMI, Dominique Strauss-Khan, de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y la vicepresidenta del Banco Mundial Pamela Cox, entre otros.
Luego de la jura de ministros, ya sobre el anochecer se organizó un festival ciudadano, en la Casa Rosada sobre un gigante escenario sobre la calle Balcarce en el que participaron varios artistas, entre ellos Gustavo Santaolalla, Mercedes Sosa y Alejandro Lerner. La presidenta y su marido se sumaron a la fiesta sin ganas de abandonar el escenario. El Bahiano, Patricia Sosa, el cantante de Arbol, entre otros, se sumaron con canciones hasta cerrar con un “Dale alegría a mi corazón” ante el emocionado y multitudinario público asistente, que blandieron miles de banderas celestes y blancas en una tarde a puro sol.