Con 143 votos a favor, 4 en contra (Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Estados Unidos), y 11 abstenciones (Azerbaiján, Bangladesh, Bhutan, Burundi, Colombia, Georgia, Kenya, Nigeria, Rusia, Samoa, Ucrania), la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó la Declaración que establece los derechos individuales y colectivos para los 370 millones de nativos en el mundo entero, para la conservación y el fortalecimiento de las identidades culturales propias, enfatizando sus derechos y buscando el desarrollo de acuerdo con sus propias necesidades y aspiraciones.
En un encuentro informal luego de la adopción del texto, Victoria Tauli Corpus, presidenta del Foro Permanente por Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, dijo: “Este día quedará en nuestra memoria como un triunfo significativo en la larga lucha de nuestra gente por nuestros derechos”. Declaró respetar las interpretaciones hechas por los Estados Miembros, pero los indígenas creen que el significado y las implicancias de la Declaración no deben de ninguna manera minimizarse. Esto es motivo de discriminación. “Para nosotros, la forma correcta de interpretar la Declaración es leerla en su totalidad o de una manera holística y relacionarla con el derecho internacional existente”, dijo.
Dijo también que la implementación efectiva de la Declaración podría probar el compromiso de los Estados y de la comunidad Internacional para proteger y respetar a los colectivos indígenas y a los derechos humanos individuales. “Llamo a los gobiernos, el sistema de Naciones Unidas, la gente indígena, la sociedad civil en general, a levantarse en una tarea histórica y construir un documento de vida para el futuro común de la humanidad”, concluyó.
Argentina tuvo lugar para explicar su voto y lo hizo a través de su representante, el diputado Jorge. Arguello, señalando que “en tiempos de la adopción del Consejo de Derechos Humanos, Argentina ha expresado que tendría que abstenerse, a pesar de su clara política de apoyo a los derechos de los indígenas. Argentina también expresó su desacuerdo por el hecho de no tener un tiempo más extenso para trabajar”, haciendo referencia a la propia determinación compatible con el principio de integridad territorial, con la unidad nacional y la propia estructura organizacional de cada Estado. “Afortunadamente, los esfuerzos se destinaron a resolver la cuestión sin afectar los derechos que contiene la Declaración y esto ha sido exitoso. Por todos estos esfuerzos Argentina se encuentra complacida de votar a favor de la Declaración”, concluyó Arguello.
Les Malezer, jefe del Caucus Indígena Global, dijo que “con la adopción de la Declaración, las Naciones Unidas y la gente indígena ha creado un terreno común. El texto no representa el punto de vista único de las Naciones Unidas, ni representa el punto de vista de todo el mundo indígena. Se basa en el mutuo respeto. Este no contiene nuevas provisiones en derechos humanos sino que se basa en derechos que fueron aprobados por las Naciones Unidas dentro de su sistema, pero de alguna forma, a lo largo de los años, se le han negado a las comunidades indígenas. Es un marco de trabajo con el que cuentan los Estados para proteger y promover los derechos de la gente indígena sin exclusión y sin discriminación”.
La adopción de la Asamblea General de la Declaración rompe casi 25 años de negociaciones contenciosas sobre los derechos de las poblaciones nativas para proteger sus tierras y recursos y para mantener sus culturas y tradiciones unificadas.