Fotografía: Gustavo Germano

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31 Dic 2007 - 14:00
1 Feb 2008 - 14:00

Exposición fotográfica en Madrid

Se inauguró Ausencias con la presencia de su autor, el fotógrafo argentino Gustavo Germano, y la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez
 Ausencias es un proyecto expositivo que partiendo de material fotográfico de álbumes familiares muestra quince casos a través de los cuales se pone rostro al universo de los que ya no están: trabajadores, militantes barriales, estudiantes, obreros, profesionales, familias enteras; ellas y ellos víctimas del plan sistemático de represión ilegal y desaparición forzada de personas, instaurado por la dictadura militar argentina, entre 1976 y 1983.

 
Ausencias evoca ese trauma fundador de la identidad argentina contemporánea y nos introduce en el misterio del tiempo con la muda violencia de un gesto congelado.
 
Lugar: Casa de América | Caballerizas I y II. Del 21 de diciembre al 31 de enero de 2008.
Horario: de lunes a sábados de 11:00 a 20:00 h / domingos y festivos de 11:00 a 15:00 h. Los días 31 de diciembre y 7 de enero de 11:00 a 15:00 h. Día 1 de enero cerrada. Con entrada libre
 
El fotógrafo argentino radicado en Barcelona, Gustavo Germano, regresa 30 años después, acompañado con su cámara a los familiares y amigos a los mismos lugares en que fueron tomadas aquellas fotografías para, en similares condiciones, volver a hacerlas; ahora con la hiriente presencia de la ausencia del ser querido.
 
Los trabajos, expuestos en un diálogo constante entre antes y ahora, muestran los cambios en el entorno y el paso de los años. Y esos dos tiempos en un imposible paralelo de presencia-ausencia
 
Ausencias busca y encuentra en la complicidad de los familiares su razón de ser. En su actitud militante, los familiares de las víctimas reivindican, posando ante la cámara, el espacio que también debía haber sido ocupado. Y en ese vacío, vemos a aquellos que ya no están.
 
Dijo el escritor y periodista argentino Horacio Verbitsky en su prólogo:
 
“La desaparición forzada de personas, que debían esfumarse en la nada, fue el método elegido por la dictadura argentina de 1976-1983. Según varios de sus jefes, así buscaron evitar la condena de la Santa Sede, con la aprobación sigilosa de la jerarquía argentina. Pero a cambio consiguieron que aquel pasado atroz llegara a ser un insomne presente perpetuo, como la maldición que Neruda pensó para Franco. Más que los juicios penales, las investigaciones periodísticas o los ensayos filosóficos el arte da cuenta del vacío lacerante que la ausencia inexplicable provoca. Como las esculturas de Juan Carlos Distéfano o los poemas de Juan Gelman, los cuadros de Carlos Alonso o los del español Ramos Gucemas, las fotografías de Gustavo Germano y los puntos que en cada leyenda reemplazan al nombre ausente evocan ese trauma fundador de la identidad argentina contemporánea y nos introducen al misterio del tiempo con la muda violencia de un gesto congelado.”
 

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