
Todos los días 7 de cada mes, Liniers es una fiesta, porque miles de peregrinos se acercan al Santuario de San Cayetano para dar gracias a Dios por los favores recibidos y para pedir al Señor nuevas gracias por medio del Patrono.
Ese día, el templo abre sus puertas a las 5 hs. Los sacerdotes atienden confesiones desde las 5 hasta el cierre (cuando llega el último peregrino), alrededor de la medianoche. Hay misa a las 6, 7, 8, 9, 10, 11, 13, 15, 17, 19 y 21 hs.. Hay bendiciones de objetos religiosos, llaves y personas al término de cada misa y cada 15 minutos dentro del templo.
La solidaridad también tiene su lugar en esta fiesta, porque los peregrinos cambian sus promesas de flores o velas por alimentos no perecederos. Así todos ayudan a los que más lo necesitan. Las ofrendas se distribuyen entre la gente carenciada del barrio, las villas de emergencia, diversos centros del gran Buenos Aires y del interior del país.
Hijo de ilustre y noble familia de excelentes dotes intelectuales estudió filosofía y teología. Se doctoró en Derecho Civil y Eclesiástico. Ordenado Sacerdote, dejando sus bienes familiares, su dinamismo y fervor se tradujeron en la predicación evangélica y múltiples obras de asistencia espiritual y social entre los pobres, marginados, enfermos y necesitados del pueblo.
Distribuyó sus bienes y donaciones a su Congregación de los Teatinos, combatiendo la pobreza, la injusticia, la corrupción. Fundó un Banco para los pobres. Levantó hospitales para enfermos incurables y sifilíticos. Restableció el orden social y político, provocado por las guerras: Roma contra Venecia, España contra Nápoles. Se preocupó ardientemente, anticipándose a la obra específica de la Orden de la Compañía de Jesús, que a la muerte de San Cayetano, fundó San Ignacio de Loyola para combatir el cisma y herejía Protestante, a la reforma de la Iglesia, al decoro litúrgico y a la vida sacerdotal. Promovió la comunión frecuente y la celebración diaria de la Misa, la devoción a la Virgen María y el rezo del Santo Rosario, el apostolado de la Caridad hacia los pobres y miserables. "Nada para sí, todo para el prójimo". Fue su tema.
Por esto la Iglesia al elevarlo a los altares, lo propuso Padre de la Providencia. Los signos de los tiempos modernos lo nombraron Patrono del "Pan y Trabajo", como paráfrasis simbólica, eficaz y práctica.
Lo que acontece, desde hace tiempo en el barrio de Liniers conmueve y estremece la sensibilidad del pueblo de Buenos Aires y sus alrededores y aún más allá. Esta transformación social religiosa popular sucede todos los días y los siete de cada mes, llegando a un clima de "fenómeno religioso", los siete de Agosto (día litúrgico de la festividad del Santo).
La crisis mundial de 1929 perturbó la economía argentina también. Cuentan las crónicas, que el país políticamente había dado un tremendo salto al vacío. Tiempo de crisis económica, hombres vencidos sin trabajo y hambrientos deambulaban en busca de ocupación laboral.
Frente a este panorama crítico social tremendo, la Pastoral de la Iglesia de aquella época, con el fin de solucionar la problemática del pueblo y su propia situación precaria sacerdotal, no hallaron otra respuesta acorde a la realidad crítica y a un signo eficaz para acercar al pueblo a Dios en sus necesidades, reavivar su fe, la esperanza y el amor mutuo y obtener mediante la intercesión de un Santo, soluciones humanas y paz espiritual, que proponer, como figura religiosa, la personalidad y la acción pastoral de San Cayetano para su imploración. Los Sacerdotes que rigieron la incipiente parroquia de Liniers, se preocuparon por esta problemática vital crítica, social y espiritual.
Con respecto al "Santito", está considerado popularmente "Milagroso". A esta pequeña estatua sus fieles devotos le rezan, le piden, le ofrecen y reciben gracias. El movimiento del peregrinaje, lo notifica, lo atestigua y lo prueba enfáticamente.
Con afluencia del pueblo necesitado, se inició y progresó la devoción. Se sucedieron la apertura y proliferación paulatina de negocios comerciales, venta de elementos religiosos, y casa de comidas, formándose el barrio de Liniers. El centro espiritual y social fue la parroquia, pues a su alrededor creció el barrio.
Los devotos del Santo, cada vez en mayor número, peregrinaban haciendo "cola" para rezar delante del "Santito", tocar su imagen, rezar, pedir gracias y depositar su limosna y continuar su trayecto hacia el altar mayor, deteniéndose en la Capillita de la Virgen de Luján, en donde estaba la pila bautismal.
En el quinientos aniversario de la muerte de San Cayetano (Agosto 1574 - 1984), se celebró una gran manifestación por las calles de Liniers, llevando por primera vez en andas al "Santito, hasta el campo de deportes del Club Velez Sarsfield, con un gran acto litúrgico y aclamaciones populares. La segunda salida del mismo se efectuó, cuando se lo llevó cerca del Mercado Central de Bs. As. con motivo del encuentro del Papa Juan Pablo 11 con los obreros, en su segunda venida a la Argentina.
Oración a San Cayetano
Glorioso San Cayetano, Tú pasaste por la vida viendo a Cristo en los hermanos, especialmente a los más necesitados, y experimentaste la asistencia providencial de Dios. Ayúdanos a construir una sociedad en la que todos participemos con nuestro trabajo y podamos reencontrar los valores que nos fueron arrebatados: la solidaridad, el respeto, el bien común, la honestidad y la alegría.